En ese lapso, el suicidio creció 15 por ciento, y el aumento ha sido  exponencial en entidades como Chihuahua, que en 2016 encabezó la lista de los estados con la mayor tasa de suicidios por cada 100 mil habitantes, con 11.7 casos, lo que significa casi el doble de la media nacional.

La falta de implementación de políticas públicas de prevención y la concientización de la sociedad respecto a está situación son factores que también se asocian a esté problema. Los médicos coinciden que una programa nacional de prevención del suicidio contribuiría a bajar los índices de este problema de salud pública.

El Estado de México, Jalisco, Ciudad de México y Guanajuato son las entidades que encabezan el registro de los casos tanto en 2012 como en en 2014. Foto: Fernando Carranza García, Archivo, Cuartoscuro

Ciudad de México, 12 de agosto (SinEmbargo).— El suicidio en México es ya un problema de salud pública que se desprende de diversas afectaciones por inestabilidad mental, por las situaciones económica y social, e incluso por los altos niveles de violencia que se registran en todo el país.

Los médicos especialistas consultados por SinEmbargo alertan que los casos de suicidio en México se han elevado año con año, entre 2012 y 2016, y en algunas de las entidades del país ha aumentado exponencialmente, como el caso de Chihuahua, entidad que por cada 100 mil habitantes reporta una tasa de 11.7 casos, lo que representa el doble de la media nacional en 2016.

Además, las cifras de 2016 muestran que son los jóvenes quienes más se suicidan en México. En primer lugar está el rango de 20 a 24 años, con mil 035 casos registrados; en segundo lugar están los de 25 a 29 años, con 816 casos, y en tercer lugar está el rango de 15 a 19 años, con 774.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario que va de entre los 15  y 29 años.

La propia OMS plantea que unas 800 mil personas se suicidan cada año a nivel mundial, y en México el promedio anual de suicidios –desde 1994 hasta 2016– es de 4 mil 440.

Los médicos plantean que la implementación de un programa nacional para laprevención del suicidio podría contribuir a bajar los índices de este problema de salud pública.

Las cifras están muy alejadas de la realidad porque hay muchos suicidios que no se cuantifican. Por ejemplo: en la población indígena y en la de niños en la calle, explica el doctor Alejandro Águila Tejeda. Foto: Especial

LAS CIFRAS Y LOS FACTORES

Una revisión a los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) obtenidos del registro defunciones generales, revela que el suicidio aumentó de 2012 a 2016 en 15 por ciento. La evolución del registro de suicidios por año es la siguiente: en 2012 se reportaron 5 mil 550 suicidios; en 2013 fueron 5 mil 909 suicidios; en 2014 se registraron 6 mil 337; 2015 cerró con 6 mil 425, y en 2016 se reportaron 6 mil 370 suicidios.

En ese sentido, el aumento de los casos responde a diversos factores como la depresión, la crisis económica e incluso la vida virtual en la que viven los adolescentes, explica el doctor Alejandro Águila Tejeda, director y fundador del Instituto Hispanoamericano de Suicidología, Asociación Civil, y quien es investigador del fenómeno del suicidio desde hace dos décadas.

“Encontramos tres factores: el primero de ellos es que sí hay una situación de depresión y lo que sucede es que la gente no se atiende o lo hace tardíamente, y quienes se atienden tampoco son pacientes que sigan el tratamiento; es decir, no asumen que tiene un problema crónico”.

El segundo, dice, radica en la crisis económica, “que es la condición emocional en la que se encuentra la gente que está en desempleo o que tiene un nivel de ingreso económico mucho más bajo de lo que puede manejar su situación económica cotidiana”.

El tercero, agrega, se localiza en la vinculación virtual a la que están sometidos los adolescentes.

“El adolescente ha creado un vínculo afectuoso a través de lo virtual y no a través de lo real con manifestaciones expresivas contrarias a lo que pasa en la vida real. Esto genera muchas frustraciones como, por ejemplo: ‘no le dio like, no me contesta, no me sigue’ en las redes sociales. Este tipo de situaciones ha generado en nuestros adolescentes una desvinculación real y una complicada vinculación virtual”, afirma el doctor Águila Tejeda.

“No todos los suicidas son depresivos ni todos los depresivos se suicidan”, la privación voluntaria de la vida es un problema multifactorial, explica la doctora Emilia Lucio Gómez Maqueo. Foto: Comunicación Social, UNAM

Sobre la depresión, la doctora Emilia Lucio Gómez Maqueo, doctora en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y presidenta de la Asociación Mexicana de Suicidología, AC, sostiene que “no todos los suicidas son depresivos ni todos los depresivos se suicidan”, y afirma que el suicidio es un problema de salud pública multifactorial que también tiene que ver con “problemas de salud mental, de pobreza, de personalidad, de ansiedad y de maltrato”.

La Encuesta Nacional de los Hogares 2017, realizada por el Inegi, plantea que el 32.5 por ciento de la población en México de 12 años y más se ha sentido deprimido, mientras que el 66.9 por ciento de la población nunca se ha deprimido. Sin embargo, la OMS estableció que para 2025 la depresión va a ser la causa número de incapacidad de las personas “y por ende el riesgo suicida se incrementa”, destaca el doctor Águila Toledo.

Una solución que podría contribuir a disminuir los índices de suicidios en el país sería la implementación de un Programa Nacional de Prevención del Suicidio, coinciden ambos especialistas.

“Una política pública adecuada para atacar el problema sería tener un Programa Nacional de Prevención del Suicidio, porque se puede prevenir, y no existe ese recursos en el país. Hay muchas acciones pero son aisladas, así un programa tendría que venir desde el Gobierno federal y que desde ahí se coordinen los esfuerzos para no empezar de cero; para eso, claro, se tendría que consultar a los especialistas”, afirma la doctora Gómez Maqueo.

El doctor Águila coincide con su colega e insiste que México requiere con urgencia del Programa Nacional para la Prevención del Suicidio.

“En Latinoamérica el único país que cuenta con un programa de ese calibre es Argentina y lo que consideramos es que las leyes se concreticen con respecto al fenómeno y al problema, para que a través de una Ley para para la prevención del suicidio todas las instancias de salud gubernamental preparen a sus equipos médicos”, explica.

El especialista en Psicoterapia Psicoanalítica enfatiza que la educación es otra herramienta para que la gente conozca y se concientice sobre la gravedad del problema. “Una vez acotado, desde ahí habría que plantearles todas las condiciones que pueden ser factores protectores: hablamos de la integración familiar, de la comunicación y promoción de la salud mental en la medida que alguien esté en las mejores condiciones para enfrentar una crisis económica o una depresión y que no pensará en el suicido sino en las soluciones que hay para salir del problema”, dice Alejandro Águila.

LOS HOMBRES SE SUICIDAN MÁS

De acuerdo con las cifras oficiales, los hombres mexicanos son quienes se suicidan más: los registros de 2016 plantean que del total de suicidios de 2012 a 2016, que suman 30 mil 580, un 81 por ciento representa a los hombres [con 24 mil 697 casos], mientras que 19 por ciento son de mujeres [con 5 mil 883].

En 2012 se suicidaron 4 mil 470 hombres y mil 77 mujeres; en 2013, las cifras fueron de 4 mil 825 hombres y mil 82 mujeres; para 2014 el registro marcó 5 mil 80 hombres y mil 257 mujeres; en 2015 se reportó el suicidiode  5 mil 141 hombres y mil 280 mujeres, y ya en 2016 se registraron 5 mil 181 suicidios de hombres y mil 187 de mujeres.

Esta tendencia está asociada con el método con el se comete el suicidio, explica la doctora Gómez Maqueo.

“Los suicidios, en general, se dan más en los hombres porque usan métodos más letales, como son las armas de fuego y el ahorcamiento, mientras que las mujeres usan métodos menos letales, como ingerir medicamentos”, comenta.

Durante 2016, la forma más común de la privación voluntaria de la vida en México fue el ahorcamiento, el estrangulamiento o la sofocación con 5 mil 145 casos, seguido de 741 casos por disparo y 517 casos por envenenamiento.

Otra situación que muestran las cifras de 2016 es que los jóvenes son quienes más se suicidan. En primer lugar está el rango de 20 a 24 años (mil 35 casos), en segundo lugar está el de 25 a 29 años (816), mientras que en tercer lugar está el de 15 a 19 años (774). De acuerdo con la OMS, el suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años.

“Uno de los factores de riesgo entre los jóvenes son los estresores –que sufrimos todos– pero en particular los adolescentes. Por ejemplo: el maltrato, la depresión, la disfunción familiar y la ansiedad”, explica Gómez Maqueo. Y además, dice Águila Toledo, está la vinculación virtual a la que están sometidos los adolescentes.

Las cifras de 2016 destacan que los trabajadores artesanales ocupan el tercer lugar en cometer suicidio, con 893 casos. Detrás de éstos se reportan quienes no especifican ocupación, con 976, mientras que en el primer lugar se encuentran aquellos que no trabajan, con 912 casos.

ENTIDADES DONDE MÁS SE SUICIDAN

El Estado de México, Jalisco, Ciudad de México y Guanajuato son las entidades que encabezan el registro de los casos tanto en 2012 como en en 2014.

Durante 2012, el Estado de México (588) aparece en el primer lugar de los registros, seguido de Jalisco (597), en tercer lugar la Ciudad de México (454), en cuarto lugar Guanajuato (339) y en quinto lugar Veracruz (295).

Mientras que en 2016, Jalisco fue la entidad que encabezó el registro de suicidios en el país con 597 casos, seguido del Estado de México que tuvo 566; en tercer lugar se colocó Guanajuato con 453; en cuarto Chihuahua, con 433, y en quinto lugar la Ciudad de México con 379 registros.

Sin embargo, el doctor Águila Toledo especifica que “las cifras están muy alejadas de la realidad, hay muchos suicidios que no se cuantifican. Por ejemplo, los suicidios en la población indígena, la población de niños en la calle y los indigentes. Estamos hablando de personas que cambian la estadística del motivo por el cual sucedió su muerte”.

Otra de las perspectiva de las entidades con mayor número de suicidios puede verse por la tasa de suicidios por cada 100 mil habitantes. En ese contexto, en 2016 Chihuahua encabezó la lista de entidades que tuvo mayores tasas de suicidios por cada 100 mil habitantes, con 11.7 casos, casi el doble de la media nacional que fue de 6.4 casos por casos 100 mil habitantes, mientras que en 2017 tuvo 12.3 suicidios por cada 100 mil habitantes.

Otras entidades con tasas de suicidio por encima de la media nacional en 2016 son: Yucatán (10.4), Aguascalientes (9.6), Campeche (9.3) y Colima (9.1).

Un datos más respecto a Ciudad Juárez, Chihuahua, 33 residentes mayores de 18 años intentan suicidarse todos los días, mientras que otros 43, diariamente pensarán sobre el suicidio sin intentar el acto, según datos arrojados por una encuesta realizada por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y el Centro Familiar de Integración y Crecimiento.

El año pasado, la misma Universidad realizó una investigación con 315 estudiantes del campus. Descubrió que vivir en una de las ciudades más violentas del mundo [Ciudad Juárez] les había provocado pensamientos paranoicos.

En entrevista con la Mtra. Elizabeth González Orozco, encargada del Programa de salud mental y adicciones de la Secretaría de Salud de Chihuahua, confirma que efectivamente que en estado norteño ha habido un incremento significativo en los índices de suicidio sobre todo en los jóvenes y en los migrantes debido a que “el estado estuvo muy violentado”.

“Chihuahua es un estado con mucha migración en el país así que no solo son personas del estado, sino personas que transitan por aquí”, puntualiza.

Entre las medidas preventivas que se han tomado al respecto, la funcionaria explica, que desde la aprobación de la Ley Estatal de Salud Mental en el estado norteño “se propone una mejora de los servicios, un ejemplo de ello es que Ciudad Juárez, una zona fronteriza, había un hospital que estaba abandonado pero ya se concluyó […]”. Esa obra estará destinada para atender los problemas de salud mental y se dará la atención a las personas con intento de suicidio.

En cuanto a los hospitales generales, está la indicación de atender y canalizar a las personas que presentan estos casos al servicio que corresponda. Además, “en el sector salud se ha buscado mucho trabajo interinstitucional […] en todas las dependencias del Estado nos hemos enfocado no solo a trabajar la prevención sino también de la atención”, finaliza González Orozco.