Published On: Vie, Ago 11th, 2017

ROCÍO NAHLE: QUE LOS ESPÍAS NOS TRAIGAN LA PAZ

INFORME ROJO

Rocío Nahle: que los espías nos traigan la paz

* En carta a Osorio Chong pide al Cisen para Veracruz  * Contra la violencia, la inteligencia  * Voy a desaparecer el Cisen: AMLO  * Duarte y sus amparos  * PRI Coatza: la unidad no existe  * Se dicen de todo  * Cayó la delegada de Sedesol estatal  * Usaba el nombre de la esposa de Yunes

MUSSIO CARDENAS ARELLANO

Publicada en mussiocardenass.com

11 de agosto de 2017

Con los espías del sistema, el CISEN que hurga en la vida de la oposición y la prensa, de AMLO y Aristegui, asaltando conversaciones y secretos, sueña Rocío Nahle enfrentar la violencia y pacificar el sur de Veracruz. Su desmemoria es brutal.

Nahle, que hará un mes condenaba el espionaje con Pegasus, la intromisión de Peña Nieto y mafia en el poder, la violación de la privacidad en todos los ámbitos, hoy pide al CISEN.

Nahle, la coordinadora de Morena que en mayo de 2016 fustigaba el espionaje en la Puebla de Moreno Valle y los audios con que Miguel Ángel Yunes vinculaba al gobierno de Javier Duarte con el pejepartido, el subsidio vía Gabriel Deantes, hoy quiere al CISEN para recuperar la seguridad.

Suscribe un oficio —papel membreteado de la Cámara de Diputados, sellos, firmas— y lo cursa a Miguel Ángel Osorio Chong, y en él le pide “su valioso apoyo para que esta Secretaría de Gobernación a su digno cargo intervenga de manera inmediata a través de la Policía Federal y el CISEN y pueda instalarse de forma permanente en el sur de Veracruz”.

Acusa Rocío Nahle, la diputada federal por Coatzacoalcos:

“Coatzacoalcos presenta índices de violencia inusual y anti natura. Hay una ausencia de seguridad pública. La casi desaparición de la policía municipal ha dejado a la sociedad indefensa ante el embate de una ola o marea de secuestros, asesinatos, desapariciones que con toda impunidad han hecho de esta región una zona de anarquía y desorden”.

Enfatiza:

“Los diferentes grupos delictivos dejan mantas o notas en espacios públicos. Las amenazas son constantes y a diario se presentan muertes violentas”.

Y luego justifica:

“El sur de Veracruz es considerada Zona Económica Especial. Sin embargo, es un hecho que este plan no podrá tener éxito, entre otras cosas, por la violencia que sólo es comparada con Tamaulipas”.

Seguro que Rocío Nahle no lee. Y además olvida. No lee a su gurú, Andrés Manuel López Obrador, ni a Ricardo Monreal, ni a Cuauhtémoc Cárdenas, ni a la vieja guardia de la izquierda, pues a fin de cuentas ella no es de izquierda, es del jet-set.

Olvida que el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) tiene un padre: Carlos Salinas de Gortari.

Olvida que el CISEN tuvo un antecedente: la Dirección Federal de Seguridad, la policía política del sistema, la que reprimió a luchadores sociales y los torturó, la que estuvo implicada en la masacre de Tlatelolco en 1968, la que orquestó la Guerra Sucia en los años 70, la que aplastaba toda disidencia y exiliaba periodistas incómodos, la que desapareció por su implicación en el crimen del columnista Manuel Buendía, autor de Red Privada, el primer narcoasesinato en la prensa.

O sea, murió la DFS y nació el CISEN bajo la sombra de Carlos Salinas de Gortari y la estricta y siniestra mirada de su asesor, Joseph Marie Córdoba Montoya, el vicepresidente sin corona.

Y quiere Rocío Nahle al CISEN salinista para pacificar el sur de Veracruz.

No lee Rocío Nahle al dueño de Morena, el partido por el que llegó a San Lázaro y por el que es coordinadora de sus diputados federales.

Hará un mes y medio —junio 22—, López Obrador condenaba el espionaje a opositores al régimen, a activistas sociales y periodistas, a empresarios y artistas. Era Pegasus el programa con el que violaron la intimidad de los “incómodos”. Y concluía AMLO que la autoría era del CISEN y de la Secretaría de Gobernación.

“No hay duda que la Segob y el Cisen están encargadas de intervenir teléfonos de dirigentes opositores y de periodistas”, dijo sin titubeo el Peje.

Y apuntó:

“Hay un organismo en Gobernación, una oficina de espionaje que se le conoce como Cisen. No tengo la menor duda que es la Segob, el Cisen, la que se encarga de andar espiando, de estar interviniendo teléfonos de dirigentes opositores y de periodistas”

“Nosotros reprobamos esa actitud —reprochaba López Obrador—. Es una estrategia perversa que corresponde a un régimen autoritario”.

Y aseguraba que de ganar las elecciones presidenciales en 2018, el CISEN desaparecerá.

“No habrá espionaje político, ni intervenciones telefónicas, se van a garantizar las libertades”, prometió.

Habla el Peje como sólo el Peje lo puede hacer. Habla como patriarca que cree en su verdad. Habla en un video que se viralizó en las redes sociales, y en él el dios Peje acusa a Gobernación de actuar de manera perversa.

“Se encarga de andar espiando —dice AMLO—, de intervenir teléfonos de dirigentes opositores y de periodistas”.

Agrega:

“Eso debe de terminarse, porque es muestra de un régimen caduco, autoritario, corrupto, putrefacto. Ya hay que cambiarlo, por eso es nuestra lucha”.

Y apuntó que es lamentable que el CISEN se dedique a espiar a los opositores y ahora a los periodistas, “hasta a los de casa, es decir, a los periodistas que están al servicio del régimen”, en lugar de atender el problema de la inseguridad.

AMLO había definido al CISEN —marzo 13 de 2016— como “oficina de espionaje”.

“Ahora le llaman elegantemente Cisen, pero es una oficina de espionaje. Que escuchen todo, que indaguen todo, que busquen todo y que no encuentren nunca nada”

Otro líder de Morena, Ricardo Monreal, fustigó al CISEN por el espionaje detectado en instalaciones del Senado de la República, en enero de 2012.

“Sin duda, los órganos de gobierno de espionaje y no de investigación como el Cisen se dedican a intervenir nuestros teléfonos, nuestras casas, nuestra vida privada, pero lo han hecho de manera sistemática, y yo estoy seguro que estamos totalmente intervenidos, así es de que el Senado también debe estar totalmente intervenido, las principales oficinas de los dirigentes y de los coordinadores de grupos parlamentarios y de opositores”.

Nahle es patética. No se recuerda ni a sí misma. No recuerda haberse pronunciado —junio 21 de 2017— ante el acuerdo parlamentario condenando el espionaje del gobierno de Enrique Peña Nieto a través del programa Pegasus, adquirido por la Procuraduría General de la República y empleado para entrometerse en la vida de figuras públicas, políticos y periodistas, luchadores sociales e intelectuales críticos.

PRD-PT y Morena anunciaron un punto de acuerdo solicitando la comparecencia del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, del titular del CISEN y del procurador general de la República “a fin de explicar el espionaje a periodistas y defensores de derechos humanos”.

Ahí, Rocío Nahle titubeó. Decía que era irrelevante la comparecencia de funcionarios de primer nivel, para que expliquen el espionaje. Lo procedente “es que el Presidente de la República, renuncie”.

Nahle, insistió: “Por este asunto, prácticamente, el Presidente, se debería de ir. Es muy grave. Siempre están espiando a la oposición, a los políticos. Antier sale publicado, en el New York Times, que son activistas, que son periodistas, en cualquier parte del mundo por este caso el Presidente se va”.

Y ahora los quiere aquí. Que sea el CISEN con su sello de espionaje. Que respondan al llamado de la diputada por Coatzacoalcos. Que sean los espías del CISEN los que bajen a apagar la violencia, a enfrentar con inteligencia oficial a las bandas que provocan muerte, que secuestran y asesinan, los que dejan mantas y amenazan ahuyentando la inversión, quizá frustrando la Zona Económica Especial.

Un CISEN que dé en el centro de operaciones financieras del crimen organizado, fallida la estrategia del combate armado que sólo provoca la sustitución de mandos y reacciones violentas contra la población.

Quiere Rocío Nahle al CISEN que en 2016 condenaba por estar atrás del espionaje político, las escuchas, la entrega de grabaciones a los miembros del PRI-AN para embestir a Morena, según pregonaba.

A ese CISEN, antes Dirección Federal de Seguridad, que asedia al opositor, al luchador social, al militante y sobre todo al dirigente de izquierda que fustiga al régimen de la desigualdad y la corrupción.

O a ese CISEN al que tilda de perverso López Obrador porque violenta la privacidad, porque hurga en las conversaciones, porque irrumpe en los secretos de quienes luchan por desterrar al régimen que ha empobrecido a México, según la Biblia de los pejefans.

Pues ese CISEN que viola la ley es el que invoca Rocío Nahle para salvar a Veracruz.

Con los espías de Salinas quizá todo sea mejor.

Desmemoria brutal.

Archivo muerto

Goza Javier Duarte de su confort judicial. La PGR se hace bolas en la audiencia inicial. Lo vinculan a proceso pero su esposa Karime y la pandilla en pleno siguen siendo intocables. Ahora una juez federal le otorga la suspensión definitiva para dejar sin efecto dos órdenes de aprehensión en el juicio que se le sigue en Veracruz. Seguirá ahí el ex gobernador, en el Reclusorio Norte, enfrentando el juicio por delitos federales. Según la juez, no se acreditan los elementos para imputarle delitos de abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal, peculado, tráfico de influencia y coalición. En un lapso de tres días, los jueces de Veracruz determinarán hora y día para realizar la diligencia vía videoconferencia. Y luego dicen la PGR y el fiscal estatal, Jorge Winckler, que sobre Javier Duarte recaerá todo el peso de la ley. Seguro que sí… De los pies a la cabeza, el PRI es un caos. Hay fisuras en su sede y grietas en su unidad. Un edificio que se cae a pedazos y el priismo que no sale del pasmo de haber perdido el poder. Con ese PRI, el de la inquina y el rencor, dicen ir por la elección de 2018, desoyendo los llamados a reconstruir su plataforma y a mejorar la oferta política para cosechar votos. Un ejemplo del caos, el de priismo de Coatzacoalcos. Reunidos en su sede, el martes 8, no se insultan ni se escupen para no evidenciar que sus odios son su motor. A su lideresa local, Lourdes Yurixy Matus Padilla, la dan duro. Nereida Santos Hernández, operadora de Fidel Herrera Beltrán, ex directora del Hospital Regional, reclama donde están las cuotas de la militancia. Matías Pacheco, líder de la FSTSE, increpa a los que dejaron solo al PRI. Carlos Vasconcelos Guevara, ex candidato a la alcaldía, lanza dardos contra el marcelismo, a un alcalde como Joaquín Caballero al que se cansaron de esperar, y a Jesús Moreno Delgado, que del PRI saltó al PAN y les robó votos para enfrentar a Morena, que les ganó con el empuje de los que creen en el partido de López Obrador. Álgido el ambiente, flotando el repudio, las iras y el resquemor, hubo uno que terció para pedir porras al PRI. Fue Felipe de Jesús Rodríguez Gallegos, hermano del operador marcelista, Víctor Rodríguez, que con unos vivas y unas loas quiso maquillar el zipizape del priismo local. Es el PRI en su catarsis, moribundo, los priistas a la greña, destilando odio, todos contra todos. Así, Morena les va a pasar encima llevándose los votos para Andrés Manuel López Obrador, los de senador, diputados federal y local y, por supuesto, los de gobernador, donde los Yunes azules volverán a perder, pues en el PAN andan peor… “Me la pe…n”, se le escuchó decir. “Y no me voy”, añadió doña Felícitas, que ese día se creyó dueña de Sedesol. Ya está fuera. La echaron sin miramientos, acusada doña Felícitas Alcántara de abuso de autoridad, de explotar a su gremio sin piedad, de viajar con cargo a la Sedesol estatal, de malversar recursos, cobrar los salarios de trabajadores ya despedidos, de ponerle cuota a los programas alimentarios. “Me la pe…n”, vociferaba la hoy ex delegada de Sedesol estatal en Minatitlán, añadiéndole dos razones más: porque es protegida de Isabel Wong Chang, concuña del gobernador Miguel Ángel Yunes, y porque mientras esté bien con “Doña Lety” —Leticia Márquez de Yunes— no había nada que temer. Pues pasó y Felícitas Alcántara cayó. Obvio, Isabel Wong regresó del Caribe hecha una furia y quiso ajustar cuentas con los grupos panistas con los que rivaliza. Si tuviera poder, como presume, Felicitas seguiría ahí… ¿Quién es ese joven priista de mente local y actuar violento, que en la pasada elección, irritado por la contracampaña que enfrentó su candidato, encaró a los desleales, les paró el auto enfrente, se enfiló hacia ellos y los increpó? Empuñaba un arma. Le brillaban los ojos. Les soltó insultos. Los colmó de amenazas. Ocurrió a unos metros del Casino Palace, en el malecón de Coatzacoalcos…

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