Published On: Lun, Jul 17th, 2017

¿CRIMEN ORGANIZADO?

REFLEXIÓN  MATUTINA DE UN VIEJO LOBO DE MAR.

Tetraheroica Veracruz el 17 de julio de 2017

Circula en Veracruz, tanto  por las redes sociales como  de forma impresa  desde el pasado 3 de julio del presente un escrito firmado bajo el seudónimo de Policrato Philodemis, cuyo interesante contenido  a continuación reproduzco:

¿CRIMEN ORGANIZADO?

Traidores institucionalizados

(Como  sabotear el destino de México)

     México se encuentra en el borde de la frontera que separa a una nación de instituciones ciudadanas consolidadas dentro de un Estado de Derecho y de seguridad ciudadana, con el peligro inminente de cruzarla empujada por el crecimiento de las organizaciones criminales y su secuela de inseguridad ciudadana, lo que le llevarán a una situación de “Estado Fallido”, en el que la institucionalidad es simplemente un miembro más dentro de un marco de simulación, de cinismo declarativo y de rapiña desde los puestos de un poder público rebasado, o peor aún, secuestrado por la criminalidad.

      Lo anterior suena muy dramático y pesado de digerir, pero la realidad cotidiana parece estarnos llevando hacia dicha situación, como lo comprueban las noticias difundidas diariamente a través de los periódicos, los noticieros radiofónicos, televisivos, por la experiencia de gente cercana, o como víctimas de  la delincuencia, ya se trate de asaltos, extorsiones, secuestros, gabelas o alcabalas impuestas por los criminales, (“pagos de piso” o “de protección”), además de tener que padecer los engaños y abusos consuetudinarios de autoridades, empresarios o comerciantes, que conculcan nuestros derechos y esquilman nuestros bolsillos.

     Cuando en un país la delincuencia se encuentra disimulada u oculta y a la defensiva de las fuerzas encargadas de la seguridad y del orden, se puede afirmar que existe un estado de derecho y que la delincuencia se reduce a un problema de carácter policiaco, pero cuando en un país las instituciones y fuerzas del orden y seguridad están infiltradas por la criminalidad y a la defensiva de las bandas criminales ante los riesgos de ser emboscadas o atacadas por ellos, el problema deja de ser policíaco y se convierte en un problema de “Seguridad Nacional” dada la existencia permanente de una amenaza a las instituciones del Estado y a un obstáculo a la gobernabilidad misma de la Nación,

     El crimen organizado actúa como un poder fáctico que busca imponerse al estado de derecho actuando por encima de la legalidad, compitiendo con el gobierno establecido (poder legal nacido de la voluntad popular y legitimado en las urnas) a través de la violencia y tratando de imponer sus condiciones al poder del Estado para convertirse en el poder real, por encima de las instituciones legales con absoluta impunidad.

    El hecho manifiesto de que actualmente en México existan células poderosas ( (cárteles o mafias) del crimen organizado actuando y exhibiéndose pública e impunemente al margen de la ley sin la intervención de las autoridades encargadas de combatirlos, nos lleva a considerar las siguientes hipótesis:

A.- Que existe un gobierno débil sin la capacidad necesaria para someter a la delincuencia organizada ejerciendo la fuerza legítima del estado, así como una fuerza poderosa que lo supera en fortaleza, o

B.- Que las instituciones gubernamentales en las áreas de justicia y de seguridad pública se encuentran infiltradas por elementos del crimen organizado, quienes desde los puestos que ocupan (directivos o subordinados) se encargan de sabotear y entorpecer las acciones anticrimen para conseguir la impunidad de los criminales, ya sea alertándolos anticipadamente de los operativos en su contra, facilitándoles la adquisición de armamento y municiones, o coincidiendo con jueces, magistrados, directivos  de “Derechos Humanos” o congelando desde las cámaras legislativas las propuestas de ley en contra de la criminalidad.

    En el primer caso (A) y aún descartando toda la capacidad operativa de TODAS las policías existentes en el país, es evidente que la fortaleza del Estado Mexicano (que incluye a las Fuerzas Armadas) supera ampliamente al conjunto de todos los cárteles criminales que merodean en el territorio de la república, tanto en sus capacidades de armamento y fuego, como en la organización y disciplina de combate, además de tener los conocimientos tácticos operativos inherentes a toda fuerza armada regular y disciplinada, por lo que se descarta la hipótesis comparativa de fortalezas enunciadas en el párrafo A.

     Sin embargo, cuando se analiza la hipótesis contemplada en el párrafo B, en seguida aparece de manera clara y evidente, una explicación lógica del aparente fracaso gubernamental en sus esfuerzos para combatir al crimen organizado, dado que es una realidad la existencia manifiesta de miembros de los cárteles criminales, que se encuentran incrustados en diferentes ámbitos y niveles del gobierno, que van desde las corporaciones policiacas hasta las gubernaturas estatales, pasando por presidentes municipales (como en el ya no muy reciente caso de Ayotzinapa), legisladores, (diputados y senadores) magistrados y burocracia en general que sirven como informadores (halcones) para nulificar operativos y emboscar a las fuerzas del orden, o bien como cómplices encargados de hacer nula la acción de la justicias a través de manipulación torcida de los procedimientos y/o la fabricación de coartadas “leguleyas” encaminadas para invalidar juicios, ya sea añadiendo “errores procesales” que provoquen omisiones o violaciones al “debido proceso” o fabricando supuestas violaciones a los “derechos humanos” de los criminales, para, de esa manera, darles impunidad.

     Aquí cabe señalar que bajo las condiciones descritas en el párrafo precedente, se hace válido el paradigma militar de que: “No se puede ganar una guerra cuando el enemigo milita en las filas propias” , sentencia que la historia siempre se ha encargado de confirmar, y que es válida, tanto en las operaciones militares de una guerra convencional como bajo las circunstancias de cualquier tipo de conflicto, como lo es actualmente el combate del gobierno mexicano a la delincuencia organizada.

      De la misma manera cabe señalar que el delito de Traición a la Patria o de “lesa nación” está considerado en México y en tosa las legislaciones del mundo como uno de los más graves y severamente castigados, ya que atenta contra los intereses supremos de la Nación, dado que la comisión de dicho delito está encaminado a la destrucción, de la seguridad e integridad de la nación (soberanía, instituciones, orden constitucional) diferenciándolo del delito de rebelión, que tiene otra naturaleza y origen… (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Artículo 22)

     En el Derecho Positivo mexicano también existe el delito de Colusión de Funcionarios, o sea, servidores públicos, (Artículo 384 del Código Penal) que consiste en la concertación y apoyo de estos (complicidad) en cualquier operación oficial para defraudar el Estado, entidad u organismo del mismo, interviniendo directa o indirectamente en concertación con los interesados, delito  que se consigna penalmente.

       Todo lo expresado anteriormente ha tenido como finalidad describir la situación existente en nuestro país, para tomarlo como base desde la cual se puedan encontrar soluciones posibles el problema que plantea el combate al crimen organizado, que se ha constituido como una amenaza a la seguridad nacional, y así, poder reducirlo a un simple problema policiaco en su mínima expresión, ya que su eliminación absoluta será imposible debido a la diversidad conductual existente en todo grupo humano, en donde siempre habrá un pequeño porcentaje de individuos sociópatas que carecen de vaores y/o inadaptados.

      Al examinar la naturaleza de las actividades delictivas del crimen organizado valorando los daños a la gobernabilidad y sus costos sociales, encontramos que de entre todos ellos destacan en primer lugar la incertidumbre que coarta la posibilidad de que ocurra inversión empresarial, (de todos los niveles y procedencia), que contribuye a la creación de fuentes de trabajo, así como al desarrollo y bienestar general y en segundo lugar a la estabilidad institucional que se ve minada por los criminales y cómplices infiltrados en los órganos de justicia y/o en puestos de la administración pública desde donde sabotean (actuando como Quinta Columna), los actos de gobierno y de justicia para anular la gobernabilidad institucional y facilitar la impunidad delincuencial.

     De la misma manera es del conocimiento público que en algunas regiones del país la delincuencia organizada ha desplazado a las autoridades constitucionales y legítimas, convirtiéndolas en verdaderos “Feudos” donde imponen su ley y sus gabelas a las poblaciones, como si se tratará de entidades autónomas y ajenas al Estado Mexicano.

     Resumiendo todo lo anteriormente citado, se puede afirmar que  el “Crimen organizado” actúa como un enemigo de México que busca su soberanía y la vigencia de nuestras leyes, doblegando la voluntad del gobierno constituido y sometiéndolo hacia sus intereses, al margen de la voluntad popular y democrática, actos delictivos de lesa nación que los califica como enemigos de México y desde luego de nuestro estado de derecho y ajenos al bienestar del pueblo mexicano … repito … ¡Son enemigos de México! … y constituyen una amenaza real a la Seguridad Nacional.

       Ante esta situación y considerandos, puede afirmarse que a los miembros del crimen organizado y a sus cómplices infiltrados en los puestos públicos o en la administración de justicia, se les debe señalar como reos de “Lesa Nación” y “Traidores a la Patria”, a quienes se les debe aplicar las sanciones correspondientes a la gravedad de dicho delito, dado que sirviendo al crimen organizado atentan contra los intereses supremos de la Patria , actuando para destruir la seguridad e integridad de la Nación, así como a la soberanía, a las instituciones del Estado Mexicano y al orden constitucional, delitos que se encuentran plenamente tipificados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

COMENTARIOS

Arqueología Subacuática .- Tuve el privilegio de llevar un cursillo de Arqueología Subacuática en la Universidad de Key West impartido por el arqueólogo que rescato la historia del Atocha,  Duncan Mathewson III y por haber yo traducido al idioma español la folletería del museo de Mel Fisher rescatador del tesoro de ese galeón, que por cierto solo exhibe réplicas del tesoro pues los originales los subasto’ en Las Vegas.- Instructor Gonzalo Estrada. 

PICADAS  JAROCHAS.

ENTRENAMIENTO,

      El Capitán de un barco pirata estaba entrenando a su tripulación para salir avante en caso de una emergencia. Una de las pruebas era la de tirarse al agua en caso de desastre, pero como era tartamudo gritaba:   ¡TI TI, TI,  TIRENSE AL AGUA! Y al día siguiente ¡TI,TI, TI, TITIRENSE AL AGUA! Y así fue por toda la semana, hasta que uno de los piratas, harto de esperar a terminar la frase se puso de acuerdo con los demás piratas para que al primer ¡TI,TI!, todos se tirarán al agua.

   Al día siguiente el Capitán Pirata gritó ¡TI; TI! Y todos los piratas saltaron al agua sin escuchar que el Capitán continuaba ¡TI;TI!; ¡TI; TI!; ¡¡TIBURONES!!

         ¡QUE TENGAN UN BUEN DÍA!

 

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