Published On: Dom, Nov 6th, 2016

LA LEPRA ES SILENCIOSA Y ESTÁ AL ACECHO; SUMAN 70 NUEVOS CASOS ESTE AÑO

Aunque en las últimas décadas la incidencia de este padecimiento ha ido a la baja, México no ha logrado erradicar este mal; desconocimiento y los estigmas, las principales razones

LAURA TORIBIO/ EXCELSIOR1554506

CIUDAD DE MÉXICO.- La lepra es una enfermedad que no ha podido ser completamente eliminada en nuestro país. Si bien este mal infeccioso ha mantenido una tendencia a la baja en las últimas décadas, su erradicación sigue siendo un reto.

En lo que va del año, por ejemplo, más de la mitad de los estados del país han presentado al menos un caso de lepra.

Datos de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud (Ssa) indican que en total en 2016 se han reportado 70 casos, 45 en hombres y 25 en mujeres.

Sinaloa, con 19 casos; Nuevo León, con ocho, y Guerrero, Jalisco y Nayarit, con seis, respectivamente, encabezan la lista de entidades con el mayor número de enfermos.1554508

Sin embargo, en la Ciudad de México y el Estado de México también hay casos reportados.

De igual forma Baja California, Coahuila, Colima, Durango, Michoacán, Guanajuato, Oaxaca, San Luis Potosí, Sonora y Tamaulipas tienen casos reportados de lepra.

En 2014 se reportaron en el país 212 casos nuevos de lepra, mientras que 2015 cerró con 106 casos nuevos; es decir, en un año los casos se redujeron a la mitad.1554509

Si se toma en cuenta que en 1990 el país tuvo alrededor de 17 mil enfermos y para el  año 2000 bajó a mil 685, las autoridades de salud aseguran que México se encuentra en el camino para avanzar hacia la eliminación total de la enfermedad.

Pero podrían pasar todavía dos décadas más antes de poder erradicar la lepra, de acuerdo con Myrna Rodríguez, jefa de consulta del Centro Dermatológico Doctor Ladislao de la Pascua de la Ciudad de México.

La experta explicó que el hecho de que todavía no se haya eliminado por completo la enfermedad se debe a que en algunas comunidades hay casos activos que necesitan ser descubiertos para iniciar con el tratamiento.

La fuente permanece activa todavía, por eso es que no se ha logrado eliminar; ya que esos pacientes contagian a otros más”, indicó.1554510

ESTIGMA, EL OTRO DESAFÍO

El estigma sigue siendo uno de los desafíos que deben enfrentar los enfermos de lepra, incluso de parte de los propios médicos.

La gente cree, incluyendo todavía a algunos médicos, que sólo con tocar a un paciente con lepra se van a contagiar, en las comunidades todavía los segregan, nadie les quiere hablar”, señaló la doctora del Centro Dermatológico Doctor Ladislao de la Pascua de la Ciudad de México.

La doctora Rodríguez aclaró que la lepra no es tan fácil de contraer, toda vez que se requiere de un contacto íntimo y prolongado con un paciente enfermo, y no todos los contagiados pueden pasarla a alguien más. Las principales vías de transferencia son mucosas y piel.1554511

La lepra es la menos contagiosa de todas las enfermedades contagiosas que hay, es más fácil que nos dé influenza A H1N1 a que nos dé lepra”, ejemplificó.

Conocida también como enfermedad de Hansen, la lepra es un padecimiento infeccioso crónico causado por el bacilo ácido alcohol-resistente Mycobacterium leprae que afecta piel y nervios.

Uno de los principales retos es que su periodo de incubación puede ser hasta de 25 años luego de adquirir la infección. “Es una enfermedad delicada, porque sí llega a producir discapacidad cuando el enfermo no se trata y se deja mucho tiempo, pero si se atiende a tiempo es curable”.

CONTAGIOS

  • En 1985, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se propuso erradicar la lepra a una cifra de uno por cada 10 mil habitantes. Hoy, la prevalencia en el orbe es de 1.5 por 10 mil, y en México este número es de 0.5, es decir, se sobrepasó la meta.
  • En el mundo en los últimos 30 años, la lepra ha descendido en más de 10 millones de casos, es decir 85 por ciento.1554507

EL LENTO DIAGNÓSTICO, EL PRINCIPAL DESAFÍO

Pensar que la lepra es un mal erradicado en México esconde su verdadera peligrosidad, los enfermos sufren la enfermedad, en promedio, seis meses antes de su diagnóstico. En Jalisco se detectan cerca de 22 casos al año, tanto en ciudades como en zonas rurales.

“La lepra, a mediados de los años 90, se consideró eliminada, de acuerdo con los estándares que marca la Organización Mundial de la Salud, que es de un caso por menos de diez mil habitantes. Nosotros hemos estado en estos estándares, pero no ha dejado de haber casos, hemos tenido alrededor de 22 casos al año. En 2015 fueron 22 casos reportados y en lo que va del año llevamos siete casos detectados”, informó el coordinador del Programa microbacteriosis de la Secretaría de Salud en Jalisco, Sergio Ramón Quintero.

Los casos se han detectado en distintas zonas de la entidad y el contagio se da a través de contacto directo con la persona vía oral. Las zonas que registran mayor incidencia son catalogadas como municipios prioritarios, las autoridades de Salud solicitan el medicamento a la Ciudad de México para que las víctimas puedan recibir el tratamiento farmacológico de forma gratuita, como lo marca la OMS.

Actualmente en el país hay dos tipos de lepra a causa de bacterias.

“Hay distintos tipos de tratamiento, dependiendo del caso de lepra; el paucibacilar es cuando se trata de pocos bacilos, el tratamiento es durante seis meses y el otro es para pacientes que tienen una carga de bacilos más alta, se llama multibacilar, y el tratamiento es por 12 meses. Nosotros tenemos detectados como municipio prioritario, por ejemplo, a Tomatlán, que por el número de casos que ha presentado en los últimos años tiene en promedio un caso por cada diez mil habitantes”, añadió.

Sin embargo, hay otros municipios como Ayotlán, Puerto Vallarta, Guadalajara, Tonalá y Tlaquepaque que no han dejado de presentar casos de lepra.

“En este año tenemos un caso en la región sanitaria de Lagos de Moreno… tenía varios años que no nos reportaban casos. Esto quiere decir que (la enfermedad) se sigue presentando en todo el estado y que debemos de seguir intensificando acciones para poder hacer la detección (oportuna)”.

Sin embargo, es frecuente que tanto pacientes como médicos confundan los síntomas y tarden hasta seis meses para tener un diagnóstico veraz, lo que aumenta el riesgo de infección en gente cercana.

“Mucha gente ha considerado que ya no hay lepra, eso hace más difícil el diagnóstico hasta para el mismo personal de Salud. Hay personas que llegan a tener algún síntoma o signo, como una mancha que primero es blanca y mucha gente la confunde con anemia o desnutrición y no le da importancia. O incluso personas que llegan a tener manchas de coloración más rojizas o cobriza y la confunden, incluso algunos médicos o personal de salud que no tiene en mente que puede ser lepra omite el diagnóstico y da tratamiento para otro tipo de enfermedad.

Es complicado para la persona que la padece, porque muchas veces es asintomática, no da comezón o se le cae el vello y ni siquiera lo detecta, o tiene problemas de anestesia porque ni siquiera siente esa zona. Y al no tener dolor ni molestia no acude a la unidad. Eso dificulta el diagnóstico.

Una de las formas más comunes de transmisión es por contacto con alguien que tiene lepra. Si alguna persona ha tenido contacto con algún enfermo con lepra (el llamado es) que acuda a revisión de manera periódica, porque incluso puede tardar hasta más de 20 años en presentarse la enfermedad”.

La lepra es una enfermedad que deja secuelas físicas y emocionales, está considerada por la OMS como un padecimiento discapacitante.

En los últimos tres años ningún paciente de los detectados en Jalisco ha requerido tratamiento de cirugía reconstructiva por los daños en la piel gracias a un diagnóstico oportuno; todos han podido ser revertidos con medicamento.

Ahorita, los pacientes ya no son como se detectaban antiguamente en etapas muy avanzadas.

“No hemos reportado grado de discapacidad en los pacientes y eso nos ha permitido atender de manera oportuna a las personas y tener buen índice de curación, que es de 95% de los casos. Tenemos un buen tratamiento y un buen seguimiento. Nos debe ocupar y fortalecer la estrategia para lograr la confirmación de la erradicación de la lepra.”

-Adriana Luna, corresponsal

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CIRUJANO LES DEVUELVE LA SONRISA

Una epidemia de lepra afectó a varios de sus vecinos y familiares en el municipio de San Martín Hidalgo, su tierra natal. José Guerrerosantos, para entonces, era un pequeño, con sus grandes ojos verdes observó cómo el rostro de estas personas se transformó.

Lamentaba cuando otros miraban con estupor a los enfermos y se rehusaban a acercarse. Nunca lo olvidó, y entonces le nació el deseo de ayudar, quería, de alguna manera, devolverles la sonrisa.

Años después lo logró tras convertirse en cirujano; comenzó arreglándoles las cejas mediante colgajos de cuero cabelludo. Aquellos pacientes volvían a sonreír al ver de nuevo que su rostro poco a poco recuperaba la forma. Las manos privilegiadas del doctor Guerrerosantos les cambió la vida.

Desde 1955 se dedica a la cirugía reconstructiva, es pionero de la especialidad en Jalisco y reconocido en el mundo por sus contribuciones literarias sobre el tema. Ha practicado en toda su carrera más de 30 mil cirugías plásticas.

“Cuando yo estaba estudiando había sólo cuatro carreras: médico, abogado, ingeniero y químico. Entonces elegí medicina. Primero pensé en ser pediatra, un cirujano para niños o dermatología. Así que decidí por ser dermatólogo”, recuerda.

Iba a la escuela, practicaba lo aprendido en el Hospital Civil de Guadalajara y sentía admiración por el doctor José Barba Rubio — su maestro y director del Instituto de Dermatología—. Sin embargo, algún día sería el pionero del Instituto de Cirugía Reconstructiva, en 1970.

“El doctor Barba Rubio me mandó a México en unas vacaciones de la escuela de Medicina de la Universidad de Guadalajara. Estuve unos dos meses en el Centro Dermatológico del Distrito Federal (Ciudad de México), ahí había un doctor que operaba los tumores de la cara y yo le ayudaba. Cuando volví acá, en el Dermatológico, había muchos pacientes que necesitaban cirugía plástica y el doctor Barba Rubio, que le caía bien, me empezó a dejar operar cosas chicas. Cuando terminé la carrera en 1955 le pregunté si me dejaría seguir haciendo operaciones y me dijo que no. Me mandó al Hospital Civil para que recibiera entrenamiento en cirugía plástica. Se me hizo interesante y acepté”.

En el Hospital Civil de Guadalajara estuvo dos años como practicante y posteriormente viajó a la Universidad de Illinois, EU, para estudiar una especialidad: cirugía estética.

Operé a un prominente gobernador de Jalisco y le expliqué que ya no cabíamos. Me dijo él: ‘te voy a ayudar’. Y empezamos con un departamento chiquito. Seguimos aumentando en número de pacientes y otro gobernador me hizo el favor de formalizar el Instituto de Cirugía Reconstructiva de Jalisco. Antes hacíamos una o dos operaciones por día, ahora hacemos aproximadamente 30 cirugías diarias, ya sea plástica y reconstructiva.

El trabajo del decano ha transformado las vidas de sus pacientes y de sus familias.

-Adriana Luna, corresponsal

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